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 “La Soberania Dominicana, Uncle Sam y su Fiel Servidor Uncle Tom”

 

Jose Santana

jsantana0225@gmail.com

santana@mit.edu

 

 

"Los enemigos de la Patria, por consiguiente nuestros, están muy acordes en estas ideas: destruir la Nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar a la nación entera."

Juan Pablo Duarte

 

 

Del grupo que, mediante una campaña mediática coordinada dentro y fuera del país, se ha opuesto a la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional,  no ha salido un solo argumento válido que justifique la violación a la soberanía de la República Dominicana. Incluso, muchos de los miembros de ese grupo han mostrado, de manera fehaciente, que no la han leído.

 

Como mostraremos más abajo, los ataques del grupo anti-dominicano a la sentencia del TC se sustentan en dos elementos: 1) sobre  una hipócrita solidaridad en favor de los haitianos ilegales en la República Dominicana y de sus descendientes, -manipulando de manera soez la sensibilidad migratoria de un pueblo con una gran diáspora, como es el dominicano- y 2) sobre la concepción, que debido a su irracionalidad no se atreven a exponer de manera abierta, de que la República Dominicana debe echarse encima la solución del problema haitiano. Los más extremistas en esta postura incluso acarician la idea de una fusión de las dos naciones.

 

Los dos elementos arriba mencionados se articulan en un discurso que, bajo el ropaje ficticio de “fabricar el consenso”, los anti-dominicanos difunden en los medios y las redes sociales. El objetivo inmediato de dicho discurso es desarmar la pasión patriótica de los dominicanos, a fin de que acaben aceptando como justificada la violación de la soberanía de su país de parte de un grupo de potencias extranjeras que pretenden, de esta manera, escapar su responsabilidad histórica en la enorme desgracia humana que generaron en Haiti. La soberanía dominicana es el chivo expiatorio que Francia y Estados Unidos pretenden sacrificar a fin de librarse de la “mala consciencia” que la tragedia haitiana representa, y los anti-dominicanos de los medios en nuestro país les asisten con entusiasmo en este festin ominoso.

 

Quien sinceramente este preocupado por Haití y República Dominicana debe hacer el esfuerzo de comprender cuales han sido las causas de la horrible tragedia de Haití, que hoy ha vuelto a ponerse de manifiesto debido al revuelo que ha causado la Sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional.

 

El pueblo dominicano ha sido históricamente solidario con el pueblo haitiano, eso es palpable a través de toda la isla, desde las casas donde son contratadas las niñeras y empleadas domesticas de origen haitiano, pasando por los centros académicos de nuestro país, los centros comerciales y turísticos, hasta llegar a las comunidades de los lugares más recónditos de nuestra nación, donde cohabitan sobre una misma tierra dominicanos y haitianos, en un abrazo invisible de solidaridad y paz. Quienes, en contubernio con las elites haitianas, han explotado a los trabajadores haitianos en la República Dominicana, representan una minoría. La gran mayoría de los dominicanos no han acumulado riquezas con el sudor de los haitianos.

 

Los reales responsables del holocausto haitiano, Estados Unidos y Francia, nunca son mencionados en los medios del “establishment,” desde donde operan los anti-dominicanos y desde donde difunden un mensaje, que pretende agenciarse el apoyo de las masas dominicanas a su causa, a  través de hacerles sentir culpables de una explotación en la cual nunca participaron, de la cual no han recibido beneficio alguno y que solo les ha traido la desventaja de tener que sobrevivir con salarios bajos.

 

Washington es el protagonista de los capítulos más recientes del drama haitiano. Desde el momento en que Jean-Bertrand Aristide es electo presidente de Haití en 1990, Estados Unidos empezó a mostrar su desencanto contra el candidato populista que contaba con un electorado de origen rural significativo. Este nuevo Haití representaba una amenaza para los intereses de Francia, que tienen una deuda histórica enorme por el saqueo al que lo sometieron, y para Estados Unidos, que luego lo redujo a una miseria atroz con más de un siglo de intervención.

 

El Presidente George Bush padre reaccionó con la radicalidad esperada, suspendiendo el apoyo al gobierno y trasladándoselo a las llamadas “fuerzas democráticas”, entiéndase por estos los asesinos y torturadores dentro de las fuerzas militares y paramilitares entrenados por la CIA, la elite rica y el sector empresarial.

 

En este proceso de socavamiento de los cimientos de una esperanza democrática en Haití, es cuando los Estados Unidos promueven la creación de las FRAPH, con Emmanuel Constant a la cabeza, un mercenario y sicópata entrenado por la CIA y cuyo aporte al proceso “democrático” haitiano, bajo el concepto de Estados Unidos, ha sido el asesinato de más de 4000 haitianos pobres. Hasta el día de hoy no he visto un solo miembro de los anti-dominicanos exigiéndole a los Estados Unidos que extraditen a Emmanuel Constant  por sus crímenes contra el pueblo haitiano, y algunos de los anti-dominicanos de renombre, como Junot Diaz, conviven con él en New York City. Emmanuel Constant no ha salido de los Estados Unidos desde hace años aunque ha sido solicitado en extradición en varias oportunidades.  

 

Este monstruo creado por los Estados Unidos, junto a otro sicópata que se destacó en el barbarismo sanguinario contra los haitianos, llamado Guy Philippe han actuado impunemente con el beneplácito de “Uncle Sam” y ningun “Uncle Tom” de los que ahora vociferan su desprecio a la soberanía dominicana ha salido a protestar para condenar de sus crímenes contra la humanidad. Es por ello que afirmamos que el grupo que ha montado esta campana mediatica contra la sentencia del Tribunal Constitucional, bajo la falsa bandera de solidaridad con los haitianos, solo hacen un ejercicio olímpico de hipocresía.

 

Luego del golpe de estado a Aristide en 1991, la OEA declaró un embargo, pero el gobierno norteamericano dijo claramente que lo violaría. El ex-presidente Bill Clinton llegó a autorizar el envío de petróleo a la junta militar por medio de la Texaco Oil Company. Al llegar George Bush hijo al gobierno, se suspendió la ayuda a Haití.

 

Durante las elecciones del año 2000 en Haití, los Estados Unidos nuevamente expresaban sus temores de que un líder populista como Aristide pudiese retornar al poder. En esa oportunidad el Congresista de los Estados Unidos, John James Conyers Jr., decía públicamente que “desafortunadamente, ocurrieron irregularidades en las elecciones” y que el problema de la irregularidad “amenazaba con deshacer el trabajo ‘democrático’ de los ciudadanos de Haití.”

 

En el 2004 el gobierno de Aristide, fue nuevamente derrocado y es allí donde surge la siniestra figura de Guy Philippe, quien dice ser un ferviente admirador de Augusto Pinochet. Desde ahí hasta la fecha quienes han gobernado a Haití han sido fuerzas políticas apoyadas por los Estados Unidos.

 

Durante toda esta historia trágica de Haití, cuando los refugiados haitianos han salido huyéndole al terror de los asesinos y despiadados criminales, el país que los ha recibido en masas ha sido la República Dominicana, cuando estos refugiados han llegado a los Estados Unidos huyéndole a los dictadores que ellos han apoyados, indefectiblemente han sido obligados a volver a su país violando el más mínimo criterio humanitario. Este tipo de actitud con respecto a los refugiados cambio durante el gobierno de Aristide, recibiéndolos con asilo político y volvió a cambiar a lo acostumbrado cuando Aristide fue derrocado por la junta militar.

 

Ni la “democracia” ni el “progreso” han llegado a Haití, durante los últimos 20 años, después de 6 intervenciones y el establecimiento de cerca de 10,000 ONGs operando en territorio haitiano, un promedio cercano a 1 ONG por cada 900 haitianos.

 

Las ONG se han constituido en un negocio bastante lucrativo en Haití por la cantidad de recursos que fluyen para causas humanitarias, pero lo cierto es que la mayor cantidad de esos fondos no llegan al pueblo Haitiano, sino que se diluyen en las manos de los que operan con tanto éxito empresarial esas ONG.

 

En un artículo publicado el 6 de febrero de 2010 por “El Guijarro Blanco,” se citaban las declaraciones del Señor Ricardo Seitenfus, representante de la OEA. El Sr. Seintenfus decía que: “Hay una relación causa-efecto entre la infelicidad de los haitianos y la felicidad de las ONG`s y el peligro más grande que afrontamos ahora es la ‘oenegizaciòn’ del país”. Haití nunca estuvo tan debilitado como ahora y le toca dialogar y aceptar muchas cosas pero hay una relación perversa entre la debilidad del estado haitiano y la fuerza de las ONG`s en el país.”

 

En todo este proceso es importante recordar que en 1999 en San José, Costa Rica, se celebró una audiencia de la Comisión Inter-Americana de los Derechos Humanos, un organismo influenciado por los intereses de los Estados Unidos en la región. Este organismo explícitamente planteó, con el descaro más brutal “Prohibirle a la República Dominicana cualquier tipo de regulación o control migratorio en cualquier caso de haitianos, independientemente de que tuviesen un estatus legal o ilegal en el país”. Esta petición insólita se basaba en el argumento de que la República Dominicana era “incapaz de ejercer controles migratorios.”

 

¿Quien define la nacionalidad francesa, la inglesa o la norteamericana? ¿Las definen los estados de esas naciones o las definen otros países, otros estados u organizaciones internacionales? ¿A quién en su sano juicio se le ocurriría imponerle un criterio de nacionalidad a la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos o al estado francés o británico? Entonces, ¿Por qué no pueden las instituciones estatales de la República Dominicana definir esos conceptos con la misma soberanía con que lo hacen Francia, Inglaterra y Estados Unidos?

 

Existen 193 naciones en el mundo y de acuerdo a un estudio del Centro para Estudios de la Inmigración de Washington, 160 de ellas no dan la ciudadanía a hijos de ilegales, incluyendo la República Dominicana. No sólo eso, sino que países que lo hacían en el pasado, han puesto fin a esta práctica, como lo hizo Inglaterra en 1983, Australia en 1986, India en 1987, Malta en 1989, Irlanda en el 2004 y Nueva Zelanda en el 2006. Sin embargo, a ninguna de estas naciones que dejaron de otorgar la nacionalidad a hijos de ilegales se les montó una campaña mediática para forzarlas a echar hacia atrás su decisión, como han hecho los anti-dominicanos contra el país. Esto evidencia que lo que en realidad se busca en nuestro caso es hacer que la República Dominicana se eche encima el problema haitiano.   

 

Lo que está en cuestión aquí y ahora es, una vez más, la defensa de la soberanía de nuestro pueblo. La encrucijada que se nos presenta es, si la solución a los problemas creados en Haití es responsabilidad de las elites millonarias y despiadadas de ese país, los Estados Unidos y Francia o si por el contrario se le cargará a la República Dominicana una solución geopolítica.

 

Yo exhorto, apoyo, respeto y aplaudo que los dominicanos, lease bien LOS DOMINICANOS, expresen su sentir, opinion y criterio a favor o en contra de la la Sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional. Este es un derecho inalienable que tenemos todos los dominicanos, un derecho que nos otorga el principio moral de que la autoridad que no acepta cuestionamientos de sus propios ciudadanos es una autorida ilegitima y deberia ser desmantelada.  Pero aquellos que se asocian maliciosamente con extranjeros para dañar la soberania dominicana, escribiendo articulos en la prensa extranjera en contra de nuestra soberania, aquellos que reciben fondos, favores y contribuciones de organizaciones internacionales, aquellos que aceptan sobornos del gobierno de las elites de Haiti, de los Estaods Unidos, Francia y cualquier otro pais, aquellos que con el apoyo foraneo venga a socavar nuestra soberania, aquellos que en silencio, en lo oscuro y detrás de las asquerosas puertas de la traicion, promueven la intervencion en contra de la soberania de este pais, esos deberian “auto-desnacionalizarce” y ser juzgados como criminales, porque a este pueblo le pesa cada gota de la sangre derramada por nuestros heroes, martires y patriotas.

 

Aquellos que promueven las violaciones a la soberanía de los pueblos, bajo la excusa de defender el interés de los “desnacionalizados,” desvían la atención del papel jugado por Francia y Estados Unidos en el sometimiento a la más absoluta pobreza, a un pueblo al cual los dominicanos siempre les hemos extendido una solidaridad que no se la ha dado ningún otro país en el mundo.

 

La solución a este problema no está en irrespetar la decisión soberana del Tribunal Constitucional de la República Dominicana, como proclaman los anti-dominicanos. La solución a esta triste tragedia demanda una acción adecuada por parte de Estados Unidos y Francia. Para empezar, Francia que siempre ha demostrado una burda, hipocrita y obscena postura ante la desgracia de Haiti, ellos debería pagarle a Haití la indemnización que le solicitó Aristide; y “Uncle Sam” Estados Unidos debe asumir su parte en el dolor que ha causado por más de un siglo de intervenciones. Si los Estados Unidos han invertido billones en reconstruir Iraq, un país que intervinieron una vez, ¿Por qué no hacerlo también en Haiti, a quien han intervenido durante mas de un siglo?.

 

"Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria."

Juan Pablo Duarte